He de reconocer que en Tokyo, si no tienes tarjeta de crédito no eres nadie, no tienes nada, aunque te lo dice un caprichoso empedernido sin ánimo de lucro. Pero siempre con control (si, si) La potencia sin control, no sirve de nada.
Hoy me he ido al fantástico mundo de Harajukuland con miles de fervientes colegialas mitad [...]
