
Si hay algo importante después de venir de un largo viaje y durante una larga estancia son los regalitos que puedes hacer a modo “ahíestástú” vital mientras cuentas batallitas varias… Y lo más importante, dar con el regalo idóneo para cada tipo de persona.
Existe una teoría directamente proporcional que relaciona el volumen del susodicho con las ganas de facturarlo, con lo respetuosos que son los mozos del aeropuerto, que te lo cuidan todo, que si hace falta te joden rayan la roncatto roja, con lo bonica que es, pasando a parecer que vienes de safari… Entonces te aborda la duda existencial del “¿cuán grande es mi bolso de mano y cómo demostrar a todos que lo que llevas no es otra cosa que productos de primera necesidad…?” o quién si no podría vivir sin su katanita a modo de abrecartas para la vida diaria. Nadie. Lo sabes.
Total. Todo. Llegó todo en perfecto estado total. Me faltaba llevar pegado a mi mismo la etiqueta frágil cuál copa de cristal de Bohemia, pero bueno, creo que se sobreentiende que soy bien delicadito y no me hace falta aún… Y ahora llegaba la hora de ver las caras de los regalados… “Ayy que que que boni bo-ni-to, ¿qué es? – Pues es un Maneki Neko “Ahh pues esto yo lo he visto por ahí, por Japón y nunca he sabido pa’ qué…” -Claro, bueno tú póntelo, échale algún euro que otro y verás que de dinerito viene cómo caído del misimísimo Nirvana (¡siguiente!)
Esas caras no tienen precio
3 comentarios
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jajajaja….la etiqueta “frágil” pegada a tí…jajajaja….genial kafka, GENIAL!
Saludotes
Celebro que todo te fuera bien en Japon y que estes bien.
Un saludo
PD: Me encanta la foto
como siempre
Me encantan las Katanas…Si te sobra alguna para regalar de souvenir….pero no una abrecartas no, yo quiero alguna tipo Hatori Hanso…
Auqnue creo que esas hay que pedirselas en persona a él, no se…