Journey

Blues

Esto es como todo. Cuando algo te gusta, repites, y si fuera preciso, volverías a pedir eso mismo, porque sabes que realmente es lo que quieres, no quieres cambiar, no quieres que se acabe nunca y desearías que nunca llegara la última…página. Por cierto me ha entrado un hambre… Hoy he acabado “Kafka en la orilla” de Haruki Murakami y desde el mismo momento que estaba empezando el último capítulo de esta irrepetible novela, he comprendido que, lo más surrealista del libro no son ni los personajes Kafka Tamura, Nakata o el Colonel Sanders entre otros más o menos importantes, ni las extrañas apariciones del otro lado de la entrada ni la atmósfera kafkiana que rezuman las situaciones cotidianas, sino, el hecho de sobrecoger hasta tal punto al espectador (a mi) que ni siquiera llegues a plantearte lo normal de ver caer sanguijuelas o sardinas del cielo después del misterioso asesinato del “logotipo” de una conocida marca de Whisky Escocés, que resulta ser un coleccionista de almas de gatos. Con todo, es una prosa que intenta imitar una realidad tan abrumadora y tan dolorosa a veces, que no permite dos lecturas iguales, ya que la vida, en sí misma no atrae por igual a todos, y eso es lo que diferencia a un escritor que repasa la vida a otro, Murakami, que deja momentáneamente este mundo para sumergirse en la turbadora mente de un genio e interpretar el mensaje cifrado, o no, de mi querido tocayo, Franz Kafka.

Y ahora para retomar mi vida, sin mí, y viajar intelectualmente sin dejar Japón, claro, sigo con Murakami y su universo ensueño/realidad, con más realidad siempre, cruda pero al mismo tiempo, al punto, con ese punto dulce, y una pizca de sal, gorda que vislumbra el apetito tanto de la vista como el de nuestro imaginario, un placer: Tokyo Blues. Norwegian Wood

Ya lo decía Rodrigo Fresán, periodista de El País: “Murakami -al igual que los Beatles- produce adicción, provoca numerosos efectos secundarios y su modo de narrar tiene algo de hipnótico y opiáceo”

Un libro que recordaré siempre (y a tí tÁmbien)

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2 comentarios

  1. Justo acabo de terminar Tokio Blues y me ha encantado. Buscaré más libros suyos.

  2. Es cierto lo de la adicción que produce este hombre, aunque a mí el de tu tocayo en la orilla no me vuelve muy loca….no estaré yo para surrealismos.. 😛


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