Touché!

Freedom

Le fini. Se acabaron los nervios, ahora toca esperar (más nervios)

Y en dos días, toca Malta 🙂

Toca preparar lo necesario para no pasar frío, bueno ni calor, ni mucho ni poco, y todo en 15 kilos ¿un reto? Pues sí…

No paro de toquitearlo todo, en fín…

Journey

Blues

Esto es como todo. Cuando algo te gusta, repites, y si fuera preciso, volverías a pedir eso mismo, porque sabes que realmente es lo que quieres, no quieres cambiar, no quieres que se acabe nunca y desearías que nunca llegara la última…página. Por cierto me ha entrado un hambre… Hoy he acabado “Kafka en la orilla” de Haruki Murakami y desde el mismo momento que estaba empezando el último capítulo de esta irrepetible novela, he comprendido que, lo más surrealista del libro no son ni los personajes Kafka Tamura, Nakata o el Colonel Sanders entre otros más o menos importantes, ni las extrañas apariciones del otro lado de la entrada ni la atmósfera kafkiana que rezuman las situaciones cotidianas, sino, el hecho de sobrecoger hasta tal punto al espectador (a mi) que ni siquiera llegues a plantearte lo normal de ver caer sanguijuelas o sardinas del cielo después del misterioso asesinato del “logotipo” de una conocida marca de Whisky Escocés, que resulta ser un coleccionista de almas de gatos. Con todo, es una prosa que intenta imitar una realidad tan abrumadora y tan dolorosa a veces, que no permite dos lecturas iguales, ya que la vida, en sí misma no atrae por igual a todos, y eso es lo que diferencia a un escritor que repasa la vida a otro, Murakami, que deja momentáneamente este mundo para sumergirse en la turbadora mente de un genio e interpretar el mensaje cifrado, o no, de mi querido tocayo, Franz Kafka.

Y ahora para retomar mi vida, sin mí, y viajar intelectualmente sin dejar Japón, claro, sigo con Murakami y su universo ensueño/realidad, con más realidad siempre, cruda pero al mismo tiempo, al punto, con ese punto dulce, y una pizca de sal, gorda que vislumbra el apetito tanto de la vista como el de nuestro imaginario, un placer: Tokyo Blues. Norwegian Wood

Ya lo decía Rodrigo Fresán, periodista de El País: “Murakami -al igual que los Beatles- produce adicción, provoca numerosos efectos secundarios y su modo de narrar tiene algo de hipnótico y opiáceo”

Un libro que recordaré siempre (y a tí tÁmbien)

Cool

Quiero ser cool. Is it ‘cos I’m cool? No dejo de mirar al hombre del videoclip, que para mi gusto lo podrían haber omitido, ¿aporta algo? Básicamente NADA, aunque teniendo en cuenta que el grupo Mousse T se llama así por él, Mustafa, no le pega nada a la guapa y estupenda Emma Lanford…y chicas. Me pongo a buscar la traducción del título de la canción, en internet por supuesto, porque no entiendo el significado exacto de la frase “Is it ‘cos I’m Cool?“, y me encuentro con esto:

“¿es que de lechuga romana estoy fresco?

Vale. http://babelfish.altavista.com/

Estoy en un momento en el que siento querer hacer de todo, no es que quiera, es que debo, y las razones son simples: a) estoy agotando las últimas semanas en este país y tengo que ir a Kyoto, Osaka, Hiroshima “Mon Amour”, y diferentes zonas de Tokyo que es vital que vaya; b) me tengo que poner a estudiar muuuuuucho

Estoy estresao’, pero mi pregunta es: ¿se puede estar tan busy y a la vez pretender ser de lo más cool?, del palo de: “Es que no paro de hacer cosas, estoy liadísimo con mi vida, no tengo tiempo de nada, pero oye, que guay me lo monto para hacer de todo y encima sacar notazas y ser popular y trabajar en lo que me gusta y ser un Superhombre Nietzschiano”. Si se puede, pero es tanNN difícil. Por lo menos para mí.

Todo se andará… Por cierto aunque de lechuga romana esté fresco, necesito saber que quiere decir Emma con eso. A lo mejor es un mensaje apocalíptico a lo Paco Rabanne pour MIR, no lo sé, o simplemente invita “a ser hereje” como el aserejé o quizás leído al revés sea la clave para conocer el nuevo slogan de la vinagreta “Yo, Claudio” de Ligeressa, son tantas las especulaciones… Por favor si alguien es más preciso que un traductor online ¿serio?, que me llame.

Reconozco que el bombín, el paraguas, y su estética brit me gustan

Lost in Translation

Performance

Battle

No sé bailar. Si que lo intento, y me muevo, puede que lo haga de alguna forma peculiar, pero entonces a lo lejos, en la barra del pub los veo a ellos/as, moviendo el cubata y tarareando las canciones que suenan, sin dar una. Y cuando se levantan y parece que van a… resulta que no, que se van a la pared contraria del local y se apoyan en ella, moviendo el cubata al revés, por variar un poco, con la pajita, de la que no sorben, sólo agitan, sin dejar de mirar todo, sin dejar de sentirse observados… Bueno, bueno esto se anima…

Vuelvo a quedar con Tomoko, vuelvo a llegar tarde y para no variar, me vuelvo a confundir de salida de metro. Sigo a mi subconsciente al cuál llamaremos para que rime, Vicente y le digo ¿dónde vas?, -a dónde va la gente, ¡ah, pues me voy contigo! Me pierdo otra vez, pero cosas del destino, me cruzo con el Presidente de Japón, Shinzo Abe, y con Kirai, el todopoderoso gurú nipón, vamos creo que era él, pero no saludo ni a uno ni a otro…, ¿no veis que tengo prisa? Tom me mata, o no, me deja tirado sin orientación… Ella no es así, me espera, que buena es.

Tomoko me propone un plan: no es un purikura con mi foto en el mes de Enero no, se trata de ir a ver una exhibición de baile en la que ella actúa, de la que por supuesto como dice la propia palabra se exponen (los bailarines) a un público (osea yo) sin sustos ni apuros, en mi sillita, sin ganas de mover un sólo músculo, tranquilo, con mi refresco, en la gloria, sin eso a lo que llaman y tanto odio: “¿te atreves o qué?”, pienso: ¿pues no ves que no...? y al final te levantas, te meneas, y piensas que Carrie tenía razón, la sangre de cerdo era lo de menos…

Y es que la Capoeira es lo que tiene, no dejas de sufrir por los que se baten en duelo/baile: “que le da, ufff por poco, pero quítate de ahí que te va a arrear, pero no ves que lo tienes encima pedazo de…”

Me acabo acostumbrando a la tensión

TO Debunk

TO Debunk

e.peris Ó

A quién un día me dio la oportunidad de trabajar con él, y quién después, al acabar y emprender mi viaje a Japón, me quiso regalar esta fotografía, de su última exposición, para recordarle.

“Para J. gracias por haber estado presente cuando se tomaron estas fotografías”

Gracias a tí Edu

Umibe no Kafuka

K. Tamura

“Kafka en la orilla” de Haruki Murakami, ha sido el libro que he elegido para acompañarme durante todo mi viaje por Japón, y no ha sido por casualidad. Una obra muy deseada que vino en forma de regalo de la persona más especial.
Reconozco que no he empezado a leer todavía nada, tan sólo breves pinceladas en algunos blogs, ya que es un libro que va a estar muy presente en toda esta aventura.

Una lectura más que recomendable

“No es la persona la que elige su destino, sino el destino el que elige a la persona”